La automatización de la perforación, el uso de equipos a batería y la capacitación de personal técnico marcarán parte de la evolución de la industria minera durante los próximos años, según Santiago Valdez, Country Manager para Perú de Boart Longyear Drilling Products.
El ejecutivo abordó estas tendencias durante Expomina 2026, donde la compañía presentó sus innovaciones en tecnología de perforación. Valdez destacó además la importancia que ha adquirido la feria como espacio para ampliar la presencia de la empresa en mercados de América Latina.
«Expomina es una de las ferias más importantes; creo que ya no sólo a nivel Perú o regional, sino que trasciende más allá de la región de Sudamérica por el nivel de participantes», señaló. Según explicó, el encuentro permite fortalecer el posicionamiento de la compañía en países donde busca incrementar su participación, entre ellos Colombia y Ecuador, además de Centroamérica.
Valdez sostuvo que el escenario peruano ofrece actualmente mayor certidumbre para las inversiones, situación que impulsa proyectos de exploración greenfield y ampliaciones de operaciones mineras existentes.
Automatización gana terreno en la perforación
El ejecutivo consideró irreversible el avance hacia operaciones automatizadas y la transformación de la matriz energética mediante equipos que funcionan con baterías.
«En superficie ya tenemos equipos totalmente manos libres, como la LF300TM. En interior mina tenemos equipos al 70% o 75%, donde todavía se necesita al operador para terminar el proceso de perforación», explicó.
Para Valdez, las empresas que no acompañen esta transformación tecnológica corren el riesgo de perder espacio en el mercado.
La elevada demanda de las operaciones también empieza a modificar la forma en que las compañías adquieren maquinaria. Según el representante de Boart Longyear Drilling Products, la capacidad disponible de flota y mano de obra para exploraciones ha superado la oferta tradicional.
Ante ese escenario, algunas empresas mineras empiezan a comprar directamente los equipos para entregarlos posteriormente a sus contratistas.
«Observamos una tendencia incipiente en que las empresas mineras optan por adquirir directamente los equipos y asignarlos a sus empresas contratistas. Se trata de una decisión estratégica orientada a elevar la productividad de sus operaciones mediante tecnología nueva y autónoma», explicó.
Geología peruana plantea mayores desafíos
La complejidad del terreno constituye otro factor que impulsa el uso de nuevas tecnologías. Valdez explicó que buena parte de la minería peruana presenta una geología polimetálica, característica que genera condiciones de perforación más difíciles frente a las que encuentran las empresas en otros países mineros.
«La minería peruana en buen porcentaje geológicamente es polimetálica, lo que le hace muy compleja comparada a la geología de otros países. Acá te encuentras con terrenos muy complicados», sostuvo.
Los sistemas automatizados permiten que el perforista identifique las características del terreno mediante los parámetros que proporciona el propio equipo. Con esa información, el trabajador puede tomar decisiones durante la perforación y ajustar la operación para aumentar la productividad.
El impacto también puede reflejarse en los tiempos de ejecución. Valdez señaló que un pozo que anteriormente demandaba unos 20 días de trabajo puede completarse en 10 o 12 días con sistemas automatizados.
«Se ve en mayores velocidades de penetración y en un intercambio de barras más rápido. Cambiar una broca que está a 2,000 metros de profundidad con el sistema manos libres es más rápido», indicó.
La correcta calibración del equipo según las características del terreno, agregó, permite aumentar los metros perforados y mejorar las condiciones de seguridad.
Tecnología también exige trabajadores capacitados
La incorporación de equipos automatizados plantea, al mismo tiempo, un desafío para la formación de los trabajadores. Valdez advirtió que adquirir maquinaria avanzada no garantiza por sí sola un aumento de productividad si quienes la utilizan no reciben entrenamiento adecuado.
«Si le das a un perforista un equipo totalmente automatizado y no lo has entrenado lo suficiente, lamentablemente las capacidades del equipo serán subutilizadas», afirmó.
El ejecutivo consideró necesario fortalecer la capacitación del personal y avanzar en la creación de escuelas técnicas. La falta de trabajadores calificados, aseguró, ya genera dificultades operativas y ha llevado a algunas empresas contratistas a trabajar con una sola guardia ante la imposibilidad de encontrar suficiente personal apto.
Seguridad y sostenibilidad
Valdez también situó la seguridad como uno de los ejes de las operaciones de Boart Longyear Drilling Products y vinculó este aspecto con los objetivos de sostenibilidad de la compañía.
«Para nosotros la seguridad es no negociable, es el valor más grande que tenemos en Boart Longyear», señaló.
El ejecutivo mencionó entre las prioridades de la empresa el cambio energético, la reducción de la huella de carbono, el cuidado del agua, el reciclaje y la relación con las comunidades donde se desarrollan los proyectos.
«La minería genera valor, pero tenemos que transmitirlo capacitando a la gente de los alrededores y dándoles calidad de vida», concluyó.



