Comer tres veces al día dejó de ser una realidad para miles de familias peruanas. Actualmente, tres de cada diez personas enfrentan algún grado de privación alimentaria, una situación que refleja el avance de una crisis que afecta con mayor intensidad a las poblaciones más vulnerables.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) muestran que más del 27 % de la población vive en condición de pobreza monetaria y no logra cubrir el costo de la canasta básica. A este escenario se suma el deterioro de la seguridad alimentaria: en la Amazonía, el 35.3 % de la población tiene dificultades para acceder a alimentos, porcentaje que aumenta hasta el 39 % en las zonas rurales.

El ingeniero agrónomo y especialista en seguridad alimentaria de ADRA PERÚ (Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Asistenciales), Santos Guerrero, advirtió que esta problemática compromete no solo el presente de miles de familias, sino también el desarrollo del país.

«La inseguridad alimentaria no solo afecta el presente de miles de familias, sino que pone en riesgo el futuro del país. Los más afectados son los niños, especialmente durante sus primeros tres años de vida, una etapa decisiva para su desarrollo físico y cognitivo», señaló.

Consecuencias que van más allá del hambre

La falta de acceso a una alimentación adecuada repercute directamente en la salud. Según los datos disponibles, el 12.1 % de los niños menores de cinco años presenta desnutrición crónica, condición que limita su crecimiento y puede ocasionar secuelas físicas y cognitivas permanentes. Además, la anemia y otras enfermedades relacionadas con la mala nutrición incrementan la demanda de atención en los servicios de salud.

El impacto también alcanza al sistema educativo. Los niños con desnutrición registran mayores dificultades para concentrarse, menor rendimiento académico y un riesgo más alto de abandonar la escuela.

En el ámbito económico, la insuficiente alimentación durante la infancia reduce las oportunidades de acceder a empleos de calidad en la vida adulta y perpetúa el círculo de la pobreza.

Nutrientes clave para una dieta saludable

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda garantizar una alimentación equilibrada desde los primeros años de vida, con un adecuado consumo de proteínas, hierro y calcio para prevenir la desnutrición y la anemia.

Entre las principales fuentes de estos nutrientes destacan:

  • Proteínas: pollo, pescado, huevos, menestras y quinua.
  • Calcio: lácteos, anchovetas y verduras de hoja verde.
  • Hierro: hígado, carnes, pescado y menestras.

Campaña solidaria para apoyar a las familias

Ante este escenario, ADRA PERÚ lanzó una campaña solidaria para fortalecer la alimentación de las familias en situación de vulnerabilidad. La organización invitó a la ciudadanía a realizar donaciones mediante las cuentas bancarias disponibles en su portal oficial, www.auxiliaton.org.pe.

La institución señaló que cada aporte permitirá entregar alimentos a quienes enfrentan mayores dificultades y contribuirá a mejorar las condiciones de vida de miles de familias peruanas.

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