En medio de la reconfiguración de las cadenas de valor globales, los mercados asiáticos —liderados por China, Japón, India y Corea del Sur— se consolidan como actores clave en la economía mundial. Su creciente clase media, con mayor poder adquisitivo y demanda por bienes y servicios de alto valor, representa una gran oportunidad para economías emergentes como la peruana.

Según la SUNAT, en 2024 los productos peruanos llegaron a más de 170 destinos. China se mantuvo como principal socio comercial, concentrando el 33.8% de las exportaciones peruanas, seguida por Estados Unidos con 12.7%. A julio de este año, las exportaciones hacia China alcanzaron los US $14,260 millones (35.7%), mientras que las importaciones sumaron US $8,238 millones (27.1%), según Comex Perú.

“Asia no es sólo un mercado enorme; es un centro de innovación y consumo que está redefiniendo el comercio global. Para el Perú, fortalecer nuestra presencia en esta región es una decisión estratégica clave para diversificar y reducir la dependencia de mercados tradicionales como Estados Unidos y Europa”, afirma Christian Loveday, gerente de Alianzas Comerciales del Grupo Crosland.

Relaciones comerciales en evolución

El Perú ha dado pasos significativos en el fortalecimiento de sus vínculos comerciales con Asia. Destacan la optimización del Tratado de Libre Comercio (TLC) con China, la firma de un nuevo acuerdo con Hong Kong y la conclusión de capítulos de negociación con Indonesia, alcanzados durante la Semana de Líderes de APEC Perú 2024.

En particular, la optimización del acuerdo con China incorpora por primera vez compromisos bilaterales en logística internacional, aspecto clave considerando la inauguración del puerto de Chancay, la ampliación de los muelles del Callao y otros avances en infraestructura.

Asimismo, las negociaciones avanzadas para el esperado TLC con India dan un panorama positivo para consolidar nuestras relaciones comerciales con este gigante asiático.

Casos concretos de dinamismo comercial

Uno de los sectores donde ya se observa esta dinámica es el de maquinaria pesada. La llegada de marcas asiáticas ha dinamizado el sector de la minería, impulsando inversiones, transferencia tecnológica y una mayor competencia en precio y calidad. Estas compañías no sólo han introducido equipos más eficientes y adaptados a las condiciones geográficas del país, también han generado oportunidades de capacitación técnica y fortalecimiento de la cadena de suministro local.

Esta tendencia fomenta la adopción de soluciones más eficientes, sostenibles y adaptadas a las nuevas exigencias urbanas. A mediano plazo, se espera que este flujo de capital e innovación continúe expandiéndose hacia otras regiones del país, contribuyendo a cerrar brechas en infraestructura y promoviendo el desarrollo descentralizado.

Otro rubro destacado es el automotriz, con un creciente volumen de importaciones de motocicletas, repuestos y accesorios —especialmente China e India—, cuyas marcas han ganado una presencia significativa en el mercado peruano. Sólo en febrero, la venta de motocicletas y motocarros alcanzó las 30,151 unidades, lo que representa un crecimiento del 5.8% en comparación con el mismo mes de 2024 (Asociación Automotriz del Perú).

“La creciente demanda de estos productos obliga a mejorar y fortalecer las capacidades operativas, comerciales y de soporte de los representantes de marcas internacionales, para adaptarse a un mercado cada vez más exigente”, explica Loveday.

Mirada a futuro

El intercambio comercial con Asia refleja un vínculo económico cada vez más robusto y estratégico para el Perú. Esta relación no sólo permite abastecer el mercado local con bienes clave para sectores como la construcción, minería y transporte, sino también posicionar productos peruanos con valor agregado en mercados de alta demanda y sofisticación.

“Los acuerdos están firmados o en proceso de negociación. Lo que sigue es una estrategia proactiva que nos permita aprovechar al máximo este vínculo, impulsando nuestras exportaciones, fortaleciendo las capacidades logísticas del país y promoviendo alianzas público-privadas más sólidas”, enfatiza Loveday.

“El dinamismo comercial con Asia no es una coyuntura pasajera; es una oportunidad estructural para transformar nuestra inserción en la economía global. El Perú tiene todo para consolidarse como un socio estratégico del continente, siempre que actuemos con decisión y coordinación”, concluye.

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